Un martes cualquiera…

Standard

Ayer, martes 30 de octubre, varias organizaciones convocaron una protesta contra la Reforma Fiscal: el martes de luto. Apenas dos periódicos nacionales hicieron eco de la noticia, y ambos coinciden en que la protesta fue tímida, por no decir un fracaso. Aunque algunos de sus organizadores insisten en que la prensa miente, lamento decir que estoy de acuerdo con ellos. En realidad, no me sorprende el resultado.

Desde que salí a trabajar en la mañana, estuve pendiente de las personas en la calle. Creo que en otros días he visto más personas de negro que ayer. Y antes de que me tachen de “peledeísta” o de desinteresada, debo aclarar que no pertenezco a ningún partido, no recibo chequecitos del gobierno ni de ninguna ONG (mucho que me cuesta ganarme los chelitos) y tampoco soy una desinteresada. Estoy más jodida que los miembros de muchos de esos movimientos; soy una joven de clase media que lo que tiene lo ha conseguido trabajando, una graduada con honores con un sueldo mediocre, como suele suceder en este país de las maravillas.

He estado al tanto de la protesta y sus convocatorias, sigo a muchos de sus protagonistas en Twitter. Y me voy a tomar la molestia de exponer los puntos que considero que deben trabajar si en realidad quieren hacer un cambio o, al menos, hacerse sentir:

  1. Día y hora. Martes, 4:00 p.m. Lo siento, pero el sentido común me dice que a esa hora la mayoría de los simples mortales de Santo Domingo estamos trabajando. Y por mucho que quiera uno apoyar, salir a las 5 y unirse a una protesta es poco probable. Además, la mayoría de los jóvenes aparte de tener un trabajo, también estudiamos.
  2. Promoción. Twitter no es un medio masivo de difusión de información, por más que quieran creer que es así. Ni siquiera entre esta clase. Aunque el número de usuarios de Twitter en Santo Domingo sea “elevado”, el mayor uso es simplemente chercha. Triste, pero cierto.
  3. Actitud. “Si ud no apoya la protesta, usted es esto y lo otro y bla, bla…” El espectro tiene infinidad de colores, incluso entre blanco y negro la escala de grises es enorme. Imponer no es la solución, tampoco la forma de conseguir el apoyo de más personas. Lo único que se consigue es un chisme parecido a un patio cualquiera de Villa Juana, cuyo resultado es pérdida de credibilidad.

El verdadero trabajo se realiza detrás de cámara. La gente está en la calle, y no precisamente entre la Lincoln y la Churchill. Guarden las cámaras, las pancartas y los stickers con impresión nítida. La realidad es dura y sin aire acondicionado.

Sólo mi humilde opinión.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s